
En el marco de las elecciones presidenciales de 2026, el candidato Iván Cepeda ha presentado una propuesta de gobierno centrada en lo que denomina “tres revoluciones”: ética, social-económica y política.
Este enfoque busca transformar las estructuras tradicionales del Estado colombiano y consolidar un modelo basado en la justicia social, la equidad y el fortalecimiento institucional.
Uno de los pilares más importantes de su propuesta es la lucha contra la corrupción, mediante una “revolución ética” que plantea mayor transparencia, control institucional y sanción efectiva a las redes de macrocorrupción. Este componente busca recuperar la confianza ciudadana en las instituciones públicas.
En el ámbito social y económico, Cepeda propone una reforma tributaria progresiva, orientada a que quienes más tienen contribuyan en mayor medida al financiamiento del Estado. Asimismo, plantea fortalecer la inversión social en sectores como salud, educación y protección social, con el objetivo de reducir la desigualdad estructural.
Otro eje fundamental es la construcción de la paz, mediante el fortalecimiento de los diálogos con grupos armados y estrategias de seguridad centradas en la protección de la vida, especialmente de líderes sociales y comunidades vulnerables.
En materia económica, su propuesta incluye el impulso a la economía campesina, una reforma agraria orientada al acceso equitativo a la tierra y la creación de mecanismos de financiamiento incluyente como un “Banco del Pueblo”. Sin que esto implique atacar a los grandes empresarios, por el contrario, dinamizar la economía para mantener la productividad en el país.
Desde el enfoque ambiental, Cepeda propone una transición hacia modelos sostenibles, con protección de los ecosistemas y reducción de la dependencia de economías extractivas intensivas, lo que busca posicionar a Colombia como una “potencia de la vida”.
Visiones opuestas de país
En contraste con esta visión, sectores representados por figuras como Abelardo de la Espriella han planteado posturas de línea dura en materia de seguridad, economía y orden institucional, asociadas por analistas a corrientes de derecha radical o ultraconservadora.
Estas posturas priorizan un enfoque de seguridad más restrictivo y un modelo económico con menor intervención del Estado, lo que, según críticos, podría implicar riesgos en materia de garantías de derechos humanos, especialmente en contextos de protesta social o conflicto armado. Asimismo, se ha advertido que un énfasis en el desarrollo económico basado en actividades extractivas podría generar tensiones con la protección ambiental y los compromisos frente al cambio climático.
Desde esta perspectiva, el debate electoral refleja dos modelos claramente diferenciados: uno que apuesta por reformas estructurales con énfasis en derechos, equidad y sostenibilidad, y otro que privilegia el orden, la seguridad y el libre mercado como ejes principales del desarrollo.
En medio de estos contrastes, la propuesta de Iván Cepeda se posiciona como una alternativa que busca responder a problemáticas históricas del país mediante cambios estructurales, diálogo social y fortalecimiento democrático, en un contexto donde la ciudadanía demanda soluciones de fondo a la desigualdad, la violencia y la crisis ambiental.
