El Asentamiento Brisas del Venado, ubicado al norte de la ciudad de Neiva, es una clara muestra del vigente y recrudecido conflicto colombiano en donde la única víctima es la población civil. Ahí viene trabajando la Red Proyecto Sur buscando construir alternativas de vida digna y sembrando poder popular, así se evidencia en la producción audiovisual.

 

 

El conflicto es un flagelo que ha atacado nuestro país desde hace tres décadas aproximadamente y que es descendiente de conflictos que le preceden desde la república hasta la violencia de la mitad del siglo pasado, como señala Arturo Alape cuando habla de su teoría de la violencia endémica en Colombia; poco a poco durante los años este conflicto ha dejado marcas profundas en la memoria de los colombianos con las masacres, los enfrentamientos, atentados, ejecuciones extrajudiciales y el desplazamiento forzado.

Llegar a este asentamiento es encontrarse con un terreno que ha sido habitado poco a poco durante los últimos 3 años por personas de diferentes departamentos de Colombia como: Caquetá, Putumayo, Tolima, Nariño, Valle del Cauca y Huila, víctimas de este conflicto de diversas maneras. Además de estos actores habitan personas pertenecientes del Departamento del Huila en especial de Neiva, que son familias vulnerables, es decir que no poseen los recursos económicos para poder pagar una vivienda digna.

En Brisas del Venado se pueden observar de manera directa las consecuencias del conflicto colombiano, que a su paso ha ido dejando  como secuela la precarización de la sociedad, sin embargo de una manera paradójica, también se pueden encontrar personas que a pesar de todo tienen esperanza, ganas de superarse, una “berraquera” y valentía para salir adelante sin importar que pase.

Manuel Beltrán es un hombre de estatura media, tez morena, cabello negro con algunas canas que reflejan la lucha constante que ha tenido que emprender en su vida particular, un bigote digno de todo campesino, cejas negras y pronunciadas, ojos color miel llenos de esperanza y  57 años de edad, sumado a estos rasgos se puede observar un hombre que siempre manifiesta en su semblante alegría y  disposición constante al trabajar por su familia y la comunidad.

Es un líder nato pues siempre asume el papel de mediador en los conflictos dentro del asentamiento, es por eso que hoy es el presidente de la Junta de Acción Comunal que con esfuerzo la comunidad ha logrado conformar.

En el asentamiento hay personas desplazadas directa e indirectamente, que han sido amenazadas por  los actores legales e ilegales, para adueñarse de  sus tierras, despojandolos de todo, dejándolos a ellos y a su familia en la miseria, como le sucedió a  Don Manuel, “El ejército llegó, invadió mi finca y me despojaron de todo”, afirma con tristeza y rabia en sus ojos. Así como a don Manuel, la mayoría de los habitantes del Asentamiento son desplazados ya sea por el ejército, la guerrilla, los paramilitares o las bacrim. Todas estas personas son hijos e hijas del conflicto colombiano.

Don Manuel tuvo que salir de Herrera, corregimiento del municipio de Rioblanco,  departamento del Tolima,  el 21 de Agosto del 2006 pues los militares se habían asentado en su finca y la guerrilla no cesó en sus ataques con granadas de tipo mortero, salió desplazado hacia bogotá, donde vivió 2 años con todas las necesidades que puede tener un padre de 11 menores, trabajando lo que resulte en la capital de nuestro país.

“La situación económica de los desplazados es muy grave, dependemos de un puntaje que pone el gobierno para poder acceder a los subsidios, las ayudas del gobierno son una mentira, son solo engaños a los cuales apoyan los medios de comunicación” dice don Manuel mientras riega el cultivo de cilantro que tiene en la huerta que montó con don Ángel, otros vecinos y la Red Proyecto Sur en un lote que les prestó un familiar.

Al asentamiento llegó hace tres años después de vivir uno en Neiva; fue de los primeros  fundadores de la parte alta del terreno;  “el lugar era rastrojo, escombros, basura, marihuaneros e indigentes, empezamos con la reforestación”, se asentaron por las condiciones del terreno, pues este se prestó para cubrir las  necesidades de vivienda que en ese momento tenían, decidieron hacer un vivero y sembrar árboles alrededor de la quebrada el venado para protegerla. Más adelante se dispuso invadir abajo en lo que ahora es la segunda etapa del asentamiento  y que hace parte del corregimiento de Fortalecillas,  “ahora estamos haciendo una campaña de arborización, para que la policía deje de intentar sacarnos con el pretexto de que estamos deforestando y contaminando”.

Hoy la situación del asentamiento ha mejorado, se observa un pequeño avance, pues la comunidad ha logrado obtener los servicios de energía eléctrica y agua potable, sus  procesos de organización han sido lentos, pero  actualmente son de gran ayuda, hasta el momento han conformado la Junta de Acción Comunal en la segunda etapa. las expectativas de don Manuel a futuro son sencillas “ poder producir lo que comemos para poder solventar un poco los gastos económicos de la gente que  quiera trabajar” y por esto es que le ha puesto tanto el hombro al proyecto de la huerta con Don Ángel, la idea de ellos y la Red es la de poder organizar a la comunidad, para constituirse como  barrio a partir de este proyecto productivo familiar.

Don Manuel, hace parte de un grupo de padres de familia que trabajan mancomunadamente en un proyecto familiar,  al igual que él hay mujeres trabajando en el club de  amas de casa y un colectivo de niños y niña a quienes se les enseña la construcción de sus proyectos de vida, estos a su vez hacen parte del proyecto “Asentamiento Brisas del Venado” de la Red Proyecto Sur que en compañía de practicantes de Comunicación Ciudadana y Comunitaria del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Surcolombiana,  busca generar conciencia crítica y organización en esta comunidad, para que ellos mismos sean los  gestores del proceso de cambio. “trabajar con la gente es difícil, están acostumbrados a que todo les den, pero poco a poco hemos logrado cosas y eso es lo que hasta ahora nos tiene aquí trabajando ” señala don Manuel mientras nos ofrece un vaso de guarapo del que produce en su casa.

 

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