Ya se van a cumplir dos años exclama con nostalgia, Clementina Angulo Cuellar madre de Carlos Lugo. Es que si algo tiene claro Clementina es la fecha del dos de octubre, puesto que con ese día llega a su mente los dos años que han pasado sin poder tener a su hijo en su hogar. Años que como reconoce le han dejado un vacío y un dolor muy grande, por eso esto parece ser la más larga tortura desde el día en que vio cómo fue capturado su hijo acusado por delitos de los que aún no se conocen pruebas y menos condena.

Carlos Lugo es un joven soñador, cantautor de música protesta que no duda en declararse un preso político del Estado, es ese mismo sistema del Estado que como asegura su familia hoy lo tienen cumpliendo dos años tras las rejas y sin que se le haya resuelto su situación jurídica.

Su delito cantar para el pueblo canciones  de libertad y rebeldía, pero se le sindica de rebelión, es tachado de auxiliar de la Farc sin que aún se le haya comprobado dichos nexos; por eso las otras dos acusaciones de concierto para delinquir y administración de recursos provenientes de actividades terroristas, se cayeron. Lugo fue capturado con varios jóvenes universitarios, líderes sociales y de derechos; también con los mismos cargos por presuntos nexos con las Farc. Situación que la hija de Jorge Eliécer Gaitán, Gloria Amparo Gaitán califica como caso ejemplificante, “es una forma de producir escarmiento en el resto de las gentes; un caso ejemplarizante para los demás estudiantes que no sigan el camino de la rebeldía". Por lo que se convierte en un caso de persecución frente a las voces inconformes con el sistema que gobierna y por eso es son sus actuaciones revolucionarias, sin embargo son acusados de subversivos por levantar su voz.

Quizás por eso Lugo y su madre padece la lentitud de un sistema judicial que hoy es su mayor tortura por las dilataciones que ha vivido su proceso. Parece que ésta termina siendo la única estrategia para el ente acusador, dilatar la audiencia preparatoria del juicio oral para no llegar a la condenatoria que logre definir la responsabilidad de los delitos que se les imputan. En dos años la audiencia se ha suspendido más de 14 veces, y sólo se ha podido realizar una primera parte. La penúltima fue el lunes 30 de septiembre, aplazada porque el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC no trasladó de manera oportuna a Jorge Gaitán. Ésta se retomó el 1 de octubre, pero fue una vez más aplazada por problemas técnicos de conexión con otros de los nueve detenidos que participan de la audiencia y recluidos en la Modelo.

Estos detenidos como Lugo, completan  dos años de encarcelamiento con una frustrada audiencia más y sus procesos aún dilatados. Mientras tanto Lugo sigue privado de la libertad sin que el proceso avance; al dilatarse las audiencias, no se genera fallo y aun así los detenidos están recluidos en penitenciarías. Situación que en dos años para Clementina Angulo le ha permitido ver y comprender los contextos del país de una manera diferente y crítica, “ahora sé que en Colombia no podemos expresarnos ante las injusticias del Estado”.

Clementina reconoce que como su caso, el país vive con voces de madres silenciadas por el Estado, “sé el dolor tan grande que sienten al no tener a sus familiares en la casa. Es que todos los días los esperamos y es por eso debemos alzar las voces de rechazo a estos falsos positivos del Estado”. Se trata de romper el silencio en este caso como  muchos de los más de 9.500 presos políticos en el país que son prueba de la caserías de brujas contra activistas y líderes sociales y derechos humanos; buscan contener los esfuerzos y expresiones de luchas legitimas populares.

El abogado José Luis Velazco manifestó haciendo referencia a este proceso que se está evidenciado una persecución contra líderes sociales, comunales y artistas que desarrollan una actividad política y gremial licita, “se podría deducir o suponer los procesos buscan ejemplificar vía de contención a otras personas que estén desarrollando actividades, para que dichas actividades por más licitadas y ajustadas a Ley no las desarrollen y por miedo se abstengan a su libre ejercicio de actividad política o gremial”. La defensa de Lugo para demostrar esto  espera que se tenga en cuenta como prueba alrededor de 17 documentos expedidos por instituciones públicas y organizaciones sin ánimo de lucro en los que se probaría que Lugo participa en acciones culturales por su conciencia social y ha estado vinculado desde la pequeño a las expresiones culturales; así hacer frente a la acusación de rebelión que le sindica la Fiscalía.

Estos dos años que la Familia de Lugo Califica como de injusticia y persecución, si bien han traído una enorme tristeza, también los ha llenado de fuerza, “la fuerza que tengo me la ha enseñado mi hijo. Siempre que hablo con él me llena de fuerzas, él es un valiente y tiene una gran fortaleza que me la trasmite”, manifestó Clementina. Con esa fortaleza esperan que la justicia no los siga torturando a los jóvenes por su rebeldía, por su arte o por pertenecer a un partido como en el mucho de los casos de los detenidos, comunista que quieren construir un país diferente desde otra mirada hoy criminalizada.

Mientras tanto Clementina Angulo se aferra a la fe y con la esperanza espera que los días no sigan pasando sin un proceso claro, “seguimos esperando la próxima audiencia y confió mucho en Dios”. Además por eso le exige al Estado pronta libertad, ya son dos años de injusticias: “ellos también son humanos, tiene madre y familia. Exigimos que se haga justicia con nuestros hijos”. Lugo y los demás presos, reciben los dos años privados de su libertad con la mayor condena, la de un sistema que se ha encargado de torpear el proceso y les imposibilidad recuperar su libertad.

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