Desde antes del 2008 se sabía de las intenciones de construir más represas en el Huila, los proyectos de microcentrales planeado son cinco que afectan el caudal del río Magdalena y se sumarían a las dos represa existentes.

 

El río Magdalena en el departamento del Huila ya enfrenta dos grandes centrales hidroeléctricas en manos de la Multinacional Emgesa.  Una es  la represa de  Betania y ahora se suma  la construcción de El Quimbo en el sur del Huila. Pero ya se había advertido de las intenciones de Emgesa por la cuenca alta del río Magdalena. No le basta con la construcción de otra en Sumapaz. Ahora junto a otras multinacionales se la juegan por el desarrollo de los proyectos de Pericongo, Isnos, Chillurco, Oporapa y  Guarapas que esperan tener una potencia de  1.424 megavatios, es decir tres veces Betania.

El río grande de la Magdalena, Huacacayo es la artería más importante del país tiene múltiples funciones y es esencial para la economía del país. Es que es indispensable para la economía, mueve alrededor de 80% de PIB nacional en 18 departamentos y el 24% de territorio colombiano desde Huila hasta su desembocadura en el mar Caribe. Con cinco  represas en el caudal su impacto ambiental es innegable, su ciclo será interrumpido y el riesgo a inundaciones provocadas será incontrolable. Hay que recordar que con la construcción para la represa El Quimbo el cauce del Magdalena fue desviado causando una gran mortandad de peces, y actualmente ha causado una grave crisis social en la población quien ha sido desplazada y despojada. Además no han sido compensadas, sus actividades económicas se perdieron y ya no hay ni peces aseguran los pescadores. Es que actualmente  ni se permite navegar y transitar por el río concesionado a Emgesa y para eso tiene toda la seguridad prestada por la fuerza pública. Este río que históricamente ha sido parte del desarrollo de la civilización colombiana no será más que represas produciendo energía, condenado a una vida útil de 50 años para beneficiar a grandes multinacionales energéticas.

El proyecto energético

El Quimbo fue una imposición del Gobierno del expresidente Uribe en su plan de confianza inversionista y la seguridad democrática. Un negocio que los políticos del Huila aceptaron, pero que deja al Huila destrucción. Una represa unipropósito con el único fin de exportar energía y con la concesión del río para toda la vida. Su  objetivo  estuvo marcado en el  Plan 2019 o Visión Colombia II Centenario en donde entran más proyectos. Sector energético que el Gobierno de Santos también ha venido impulsando como renglón de la economía nacional en su política económica de desarrollo. Esto busca que la energía entre al mercado de la bolsa para ser exportada, no busca atender una demanda nacional, pues el país no la necesita; por lo tanto dichas represas más de 30 proyectadas en el país a manos de multinacionales tienen otros fines.

El Gobierno Nacional en cabeza de Santos ha anunciado como el  río Magdalena será concesionado en el próximo año. Para el Investigado Miller Dussán esto  atiende al plan de  Integración Infraestructural Regional Suramericana y de articulación del Sistema Fluvial con el Ferrocarril del Pacífico, “en el marco de los convenios establecidos por el Gobierno de Santos con los países Asiáticos, especialmente China, sustentados en la política de "confianza inversionista" y de los Tratados de Libre Comercio, que garantiza a las transnacionales profundizar el modelo extractivista de nuestros recursos naturales la imposición de megaproyectos minero-energéticos y agronegocios, es decir, la mercantilización absoluta de la naturaleza, para la mayor acumulación de capital”.

Es que se trata del ya firmado en el 2011 convenio de cooperación entre  Cormagdalena e Hydrochina, impulsado por el Gobierno Nacional para la formulación del Plan maestro de aprovechamiento del río Magdalena. El costo del proyecto es de 6.4 millones de dólares. El gobierno chino aporta 3.9millones, Hydrochina 1.8 millones y Cormagdalena 700 mil dólares. Lo han vendido como la recuperación de la navegabilidad del río, además de evitar inundaciones  y  así aportar al desarrollo social de  los pobladores rivereños; pero su fin es la apropiación de cauce para a la energía hidroeléctrica, así aprovechar la capacidad de generación en el Alto y Medio Magdalena.

Alirio González Ramírez puntualiza que el   río Magdalena como bien público, nos pertenece a todos los colombianos y  no a un particular, “La tan "cacareada" concesión puede entrañar el grave riesgo de que el concesionario "se apropie" de esa vía fluvial, a título de la concesión, a tal punto que nadie pueda utilizarla, ni siquiera para que los habitantes ribereños transporten sus mercaderías. ¿Cómo quedaría el turismo fluvial organizado ha mucho tiempo en pequeñas embarcaciones como lanchas, "planchones", etc.?. Esto suena a una entrega del gran río de nuestra patria, a una entidad extranjera. Como se avecinan las campañas politiqueras (en Colombia no hay políticos), es muy probable que los mal llamados "padres de la patria", pasen inadvertidos de este gran proyecto del que hace ostentación el Presidente Santos”.

Las nuevas presas

Es que desde 1979 hay  evidencia de estudios  para el desarrollo  de la energía eléctrica, fue financiado por Fonade y la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica  Ltda. (GTZ), para conocer el potencial que tienen al respecto las corrientes hídricas de los ríos Magdalena y Guarapas en el sur del Huila y El Páez, en el occidente.  Dicho estudio  termina reconociendo que se pueden construir sobre el  cauce del Magdalena,  fuera de las presas de El Quimbo y Betania;  otras tres represas en Oporapa, Isnos y Chillurco. Sumado a los  estudio del río Guarapas de los municipios de  Palestina y Pitalito.

Desde el año pasado se viene haciendo estudios topográficos para la implementación de las nuevas microcentrales. En el Huila a finales de julio del 2012 se empezaron a realizar las mediciones topográficas en San Agustín, se trata de la presencia de la multinacional Hydrochina para el desarrollo de proyectos que destruyen el territorio y aumentan el desastre ambiental del Huila.  Es así como desde el 2011 se viene reuniendo Cormagdalena e Hidrochina y durante  24 meses se habrían proyectado la medición y el análisis del río a lo largo de sus 1.540 kilómetros. Los proyectos no sólo  son del sur,  abarcan todo el cauce del río  desde su nacimiento hasta su desembocadura.  Tan solo en la parte alta hay proyectos con una inversión que asciende a los 6.428.750 de los cuales 5.718.000 dólares son chinos y 710.750 colombianos:

Isnos: 4.5 Km2

Guarapas: 11 km2

P. Chichurco: 12 km2,

Oporapa 14 km2,

P. Pericongo: 7km2,

Quimbo 80 km2,

Páez 5 Km2,

Aranzazu 6km2,

La plata 10 km2

Paicol 50km2

Es así como se evidenció la presencia de ingenieros de la empresa Hydrochina, realizando cálculos y mediciones en seis puntos estratégicos del río Magdalena al sur del departamento, en zonas que serían inundadas  en San Agustín, Pitalito, Oporapa y Timaná. Esto como parte de una comisión que se adelantó con la Corporación del Río Magdalena, Cormagdalena. Fue así como estuvieron sobre la avenida Pastrana en río Guarapas de Pitalito. Álvaro Pérez manifestó que  noviembre de 2011 los chinos ya habían estado en Pitalito, “el grupo realizó un recorrido de 43 días desde San Agustín hasta Barranquilla y Cartagena por los municipios ribereños, evaluando las condiciones de uso actual y futuro aprovechamiento del río”, eso por un pronunciamiento de Cormagdalena en el según informa  éste es un tema de estado que ya está andando indica,  la entidad. La diputada Sandra Milena Hernández denunció la realización de estos estudios que denominó secretos, situación que ha generado una serie de presiones y señalamientos del comandante de la Policía Huila  Juan Francisco Peláez. Comandante que también ha venido persiguiendo al investigador Miller Dussán por su oposición a la hidroeléctrica el Quimbo. Hernández puntualizó que en la zona estaba  16 profesionales de nacionalidad china entre arquitectos,  topógrafos,  geólogos, e ingenieros hidráulicos y civiles que como en el caso de Emgesa son protegidos por un fuerte esquema de seguridad de la Policía.

El director de Cormagdalena, Augusto García Rodríguez ha manifestado que se trata de los lineamientos de políticas y estrategias para el aprovechamiento del corredor intermodal del río Magdalena. Así mismo, informó que se adelantan las gestiones necesarias ante la autoridad Nacional de Licencias Ambientales –ANLA- para la aprobación de las licencias ambientales. Según explica el directivo de Hydrochina, empresa con 60 años de experiencia en servicios técnicos integrales para la construcción de proyectos hídricos e hidroeléctricos, se trata de hacer con el Magdalena algo parecido a lo que hicieron con el río Amarillo, que reconvirtieron en fuente de riqueza, luego de reubicar 1.200.000 familias vivían en sus riberas.

Situación que entrega el control del río Grande de la Magdalena con el reciente Quimbo, luego vendrán Pericongo, Isnos, Chillurco, Oporapa, Guarapas y el Macizo Colombiano. Esto con una estrategia en la que pretenden engañar de nuevo a las comunidades mostrando falso beneficios y un equivocado desarrollo que para la población sólo representa destrucción, aumento de temperatura, afectación de la soberanía alimentaria en las zonas productivas y un contundente pobreza. Para Tatiana Roa Avendaño, la política energética genera la pregunta si el país está ampliando su producción energética para garantizar un suministro barato y seguro que satisfaga las necesidades de las amplias masas de población que aún carecen de energía, de agua, de saneamiento básico o si más bien, “este incremento energético se hará para satisfacer el consumo opulento de las sociedades del norte o garantizar la reproducción del capitalismo, que se encuentra actualmente en crisis”. Puntualizando que los proyectos minero – energéticos se declaran de  utilidad pública e interés social facilitando los procesos de expropiación por vía administrativa, se flexibilizan las exigencias ambientales y se agilizan los trámites, eliminando la licencia ambiental en la fase exploratoria para el caso minería, y en la sísmica para el caso del petróleo.

Rechazo

La Pastoral Social del Episcopado Colombiano ha venido denunciado como hay una compra de tierra a campesinos en los predios rivereños del Magdalena, cerca al cañón de sombrerillos en San Agustín. Es la zona donde se planea la construcción de la nueva presa y que afectaría el conocido estrecho del Magdalena. El Episcopal ha manifestado  y pronunciado sobre el grave impacto de la política minero-energética. Situación que evidencia como adquieren los terrenos de manera anticipada, para comprarlos   más baratos y no tener problema al momento del desarrollo del proyecto. Por eso se hizo un llamado a un frente común para enfrentar el desarrollo de megaproyectos que se vienen impulsando en el departamento y la región.

El representante a la Cámara Carlos Augusto Rojas también ha rechazado la construcción de nuevas hidroeléctricas en el Huila, “Ya sabemos todos los graves males que ha causado sobre nuestro territorio el proyecto El Quimbo, sin ni siquiera iniciar a operar y el flaco aporte que a la economía de la región”. Sandra Hernández manifestó su rechazo contundente a la posibilidad de construir nuevos embalses e inundar más tierras en el Huila para nuevos proyectos hidroeléctricos.

La colonia agustiniana residente en Neiva ha rechazado de manera enfática  la presencia de la comisión China de  Hydrochina y  Cormagdalena, quienes a espaldas de las comunidades del Sur del Departamento, sus autoridades locales y departamentales, han venido realizando diversos estudios para materializar lo que serian las tres represas del Alto Magdalena, que se sumarian a las de Betania y el Quimbo,  las que según estudios  harían parte de los planes de expansión del sector eléctrico del país. “Tal pretensión  acarrearía nocivos efectos ambientales, socioculturales, paisajísticos y arqueológicos. Tal es el caos de la alteración de los frágiles ecosistemas, pérdida de los bosques húmedos y hábitat naturales  de especies endémicas de la región”. Así mismo destacan la pérdida de valores paisajísticos, arqueológicos y turísticos,  “las represas proyectadas contaminarían la belleza del alto magdalena como soporte del Macizo, afectando  la  riqueza arqueológica”.

Para el periodista Marco Fidel Yukumá se evidencia que las instituciones creadas para proteger al río Magdalena se han convertido paradójicamente, en sus peores enemigos, avalando negocios y suscribiendo convenios con multinacionales para que construyan represas y otras obras que rompen su armonía natural, reportando jugosas utilidades a los extranjeros y miseria  a quienes toda la vida, han habitado sus riberas. “Cormagdalena acaba demostrar que es una entidad facultada para hacer con el Magdalena lo que le dé la gana,  ha suscrito un convenio con la multinacional china, Hidrochina para que a cambio de algunas obras de dragado e higienización, los asiáticos puedan explotar la afluente más importante de Colombia con fines pesqueros y generación de energía. El convenio suscrito a espaldas de la comunidad, como todo lo que hace Cormagdalena, permite a los inversionistas asiáticos construir no sabemos, si una, dos o tres nuevas represas, aguas arriba de Betania y El Quimbo”.

Por eso líder sociales junto a concejales de Pitalito se han reunido para hacer frente a dicho convenio de cooperación internacional para explotación del río Magdalena. El llamado es hacía la defensa de los intereses de los campesinos del sur y la resistencia  para no permitir más represas en el Huila. En la Asamblea también se ha rechazado la presencia de nuevos proyectos hidroeléctricos en el Huila, que destruyen el territorio. Para Luis Mario Hernández construir nueva represa sería desplazar a campesinos de sus tierras, pagarles miserablezas  por sus propiedades y  queden en la calle para que unos pocos se enriquezcan,  “muy seguramente esta obra quedaría en manos de una transnacional que es la que se va a llevar todas las ganancias, paso con Betania que no es nuestra y además tenemos la energía más cara del país. Digamos no al intervencionismo extranjero, no al robo de nuestros recursos naturales”.

Miller Dussán manifiesta que las "locomotoras del desarrollo minero-energéticas" del Gobierno de Santos tienen como propósito favorecer los intereses de las corporaciones nacionales e internacionales del capital como Endesa- Enel- Emerald Energy, y compañìas asiáticas como las Chinas que han sido autorizadas para invadir nuestros territorios como ha sido denunciado por diferentes sectores sociales y políticos en el caso del Huila. “Esta política ha profundizado la crisis humanitaria debido a la destrucción de las cadenas productivas y la seguridad alimentaria generando desplazamiento, desempleo, ruptura de los tejidos sociales, afectaciones psicosociales, destrucción del medio ambiente y del patrimonio arqueológico de la nación. Razón por la cual es nuestro deber construir una nueva política minero-energética agroalimentaria soberana y autónoma por parte de quienes vivimos en nuestros territorios”, puntualiza el investigador.

 

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