El cuarto día de movilización de los caficultores sigue marcado por los hechos de violencia registrados por la fuerza pública en contra de la población campesina. Luego del anuncio del Gobierno Nacional de retirarse de la mesa hasta que no se levanten los bloqueos, se ha generado una vez más la arremetida violenta del Escuadrón Móvil Antidisturbios.

 

Mientras tanto sectores comerciantes, y un parte de los transportadores se sumaron a la movilización social. Mientras que el fiscal Montealegre amenaza con judicializar a los campesinos violando el derecho a la protesta. El departamento del Huila se encuentra altamente militarizado y bajo el control militar.

Situación en Neiva

Desde tempranas horas de la mañana el Esmad como el día anterior incursionó en los barrios Hacienda Santa Bárbara y Villa Constanza, para desalojar de manera sorpresiva a la comunidad. La habitante del sector, Sheyla Stefania Henao aseguró que acorralaron a los campesinos hacia el río Magdalena y a los habitantes les lanzaron gases en las viviendas, “ La mayoría se encontraban durmiendo cuando fueron aturdidos con gases, la gente del barrio de las casas vecinas a los campamentos han tenido que desalojar también sus viviendas”. La violenta agresión causó la pérdida de la mano derecha al estallar una bomba aturdidora lanzada por el Esmad.

El Comité Permanente para los Derechos Humanos denunció que tres personas que auxiliaron al herido, fueron detenidos de manera arbitraria por el Esmad. Ente el defensor de derechos, Oscar Gasca que además fue golpeado y amenazado.

En hora de la tarde un grupo de mujeres del poblado de santa María presentes en la movilización decidieron marchar hasta la Gobernación del Huila para rechazar las acciones violentas de las que han sido víctimas. Por otra parte los campesinos emprendieron una marcha hacia el peaje que conduce de Neiva a Bogotá, la Marcha alcanzó los dos kilómetros de largo por un carril.

“Habitantes del sector de villa Costanza y barrios aledaños piden a la Secretaria de Salud Departamental que se declare emergencia sanitaria en la zona del paro cafetero; de igual forma líderes de las delegaciones del departamento se muestran preocupados por la situación de sanidad y piden un control de epidemias en la concentración donde más de 30 mil caficultores cumplen 5 días de paro entre las basuras y desechos orgánicos”, anunció el periódico Suregión.

En horas de la noche la arremetida del Esmad se repitió, esta vez desde helicópteros se lazó gas pimienta y gases lacrimógenos a los campesinos afectando a la población residente de la zonas.

En otras zonas del Huila

La Fuerza Aérea Colombiana dio a conocer que en sus aviones transportaron a más de 500 miembros de la Policía Nacional a los Departamentos de Cauca y Huila. El pie de fuerza se utilizó para arremeter de nuevo contra la población cafetera en la zona de Patio Bonito en Garzón.

En la mañana el ataque para despejar la vía fue permanente en Garzón. Sin embargo el ataque del Esmad se reanudó sobre las 6 de la noche y  se extendió por más de tres horas. La comunidad denunció como fue replegado y hostigado en las montañas de la zona en medio de la oscuridad.

La emergencia hospitalaria en la zona es evidente, este ataque de la fuerza pública dejó más de 28 heridos. Este municipio en el centro del departamento del Huila se encuentra en toque de queda desde la seis. En los puntos de movilización de Guadalupe y Pitalito también se ha declarado el toque de queda y presentado enfrentamientos. Se espera que una vez las unidades del Esmad desalojen los puntos de Garzón,  se desplacen a Guadalupe y Pitalito en donde se concentran más de 10mil campesinos para despejar las vías bloqueadas.

El proceso organizativo de Asoquimbo convocó a la población a sumarse a los puntos de concentración del paro. Mientras tanto se conoció de la llegada de más de 3mil campesino al puente del Pescador en Hobo para bloquear la vía al sur del departamento.

En el Cauca la Panamericana permanece bloqueada, la Acin confirmó que las comunidades indígenas se sumaron a la movilización, “a pesar de la represión del Esmad, seguimos en la panamericana. Somos once mil familias indígenas productoras de café”.

 

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